lunes, 14 de enero de 2019

PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE ALIMENTAS SIN DARTE CUENTA

PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE ALIMENTAS SIN DARTE CUENTA
Existen muchos tipos de pensamientos negativos que pueden hacerte daño. Generalmente se trata de ideas automáticas, algunas de las cuales no son más que creencias introyectadas; es decir, creencias que te transmitieron tus padres u otros adultos significativos durante tus primeros años de vida y que sigues arrastrando contigo. Otros pensamientos negativos son el fruto de una visión distorsionada de los acontecimientos o simplemente de expectativas incumplidas. 
lbert Ellis, creador de la terapia racional emotiva conductual, estaba firmemente convencido de que lo que nos afecta no son las cosas que nos suceden, sino la interpretación que les damos. Esas interpretaciones adoptan la forma de pensamientos negativos que nos generan malestar y, lo que es aún peor, nos impiden encontrar una solución satisfactoria para nuestros problemas ya que a menudo solo sirven para alimentar un círculo vicioso de negatividad. El primer paso para salir de ese bucle es conocer todos los tipos de pensamientos negativos que pueden rondar tu mente.
¿Eres víctima de estos tipos de pensamientos negativos? 
Existen tantos tipos de pensamientos negativos como personas, pero se pueden resumir en 8 grandes categorías, fáciles de detectar por las actitudes que generan.
1. Estado de emergencia permanente
Cada vez que ocurre algo, lo asumes como una emergencia total. Esa reacción se debe a que tu amígdala se activa y solo puedes ver la señal de alarma. En tu cerebro se produce un secuestro emocional en toda regla, desatando una reacción de pánico. Al asumir la realidad como si fuera una crisis, reaccionas de manera desproporcionada. Este tipo de pensamiento catastrófico te lleva a exagerar los peligros y desestimar tus recursos para hacerle frente a los problemas, una actitud que puede llegar a ser muy peligrosa ya que desencadena un estado de indefensión aprendida. 
2. El autosaboteador
Ante la más mínima dificultad, te saboteas automáticamente. Te tomas todo lo que ocurre como algo personal y te culpas por cosas sobre las cuales no tienes ningún control. Tus pensamientos negativos te impiden pensar con lógica, de manera que te castigas y criticas incesantemente. Como resultado, cada vez que se presenta un problema, pierdes autoestima y autoconfianza. Este tipo de pensamiento hace que te conviertas en tu peor enemigo ya que te pondrás la zancadilla constantemente.
3. El extremista 
uando ocurre algo, solo puedes ver los extremos. Este tipo de pensamiento negativo, también llamado dicotómico, te hace ver el mundo en blanco y negro, todo o nada, sin términos medios. Al olvidarte de la gama de grises y colores intermedios, te resultará difícil encontrar una buena solución y sentirás mucha ansiedad ya que asumes que cualquier decisión es un camino sin retorno. 
. El etiquetador 
Cualquier cosa que ocurra, la etiquetas en términos negativos porque solo puedes ver las consecuencias dramáticas de la situación. El problema es que al colocar esas etiquetas, no logras ver las posibilidades que puede encerrar una situación, de manera que cierras caminos hacia su solución. Además, este tipo de pensamiento negativo puede hacer que te autoetiquetes y termines desarrollando una imagen muy limitada de ti y de tus potencialidades.
5. Visión de túnel 
Cuando tienes un problema, tu visión inmediatamente se reduce, como cuando entras en un túnel. Solo logras ver las cosas negativas, los problemas, errores y carencias. No logras apreciar ningún detalle positivo, posibilidad o fortaleza, de forma que caes en una espiral descendente de negatividad. Este tipo de pensamiento negativo tiene su base en el fenómeno que se conoce como atención selectiva. En práctica, es como si te pusieras unas anteojeras y unas gafas de sol, de manera que solo ves una parte muy limitada de la realidad, perdiéndote precisamente la parte más importante para hallar una solución. 
6. El generalizador 
Cuando tienes un problema, tu mente divaga y comienza a establecer conexiones sueltas entre el presente y los sucesos del pasado. Esas conexiones te llevan a realizar generalizaciones erróneas y negativas, generalmente reconocibles porque aparecen palabras como “nunca”, “siempre” o “todos”. Este tipo de generalización a menudo conduce a lo que se conoce como “error del adivino”, que consiste en sacar conclusiones apresuradas sobre algo que aún no ha pasado, pensando que los resultados o consecuencias serán desastrosos. Obviamente, con cada afirmación de ese tipo pierdes un poco de autoestima y fuerza, condenándote a un ciclo de negatividad. 
7. El impostor 
Debido a que tienes una tendencia a compararte, constantemente magnificas los aspectos positivos que notas en todos los demás, pero minimizas tus propias fortalezas y talentos. Este tipo de pensamiento negativo te hace sentir como si fueras un impostor y no merecieras lo que tienes. Tienes miedo a que los demás descubran que no eres tan listo, capaz, amable o brillante, cuando en realidad lo que sucede es que tienes un problema de autoestima. De hecho, es probable que a menudo seas víctima de lo que se conoce como “lectura de la mente”, un fenómeno según el cual presupones lo que están pensando los demás. 
8. El superhéroe 
Tu capa siempre está extendida, te esfuerzas para no defraudar a nadie. Te enorgulleces de hacer todo, cueste lo que cueste. Tu vida se rige por el “debo” y “debería” hasta el punto de que te olvidas por completo de lo que tú quieres realmente. El problema es que cada vez que te das cuenta de que no puedes salvar el mundo, tu autoestima cae en picado y experimentas una desilusión extrema. De hecho, se trata de uno de los tipos de pensamientos negativos más dañinos porque piensas en términos de “deberes” y “obligaciones”, permitiendo que tu vida, decisiones y estado de ánimo dependan por completo de los demás.

sábado, 12 de enero de 2019

HUMILDAD INTELECTUAL: LA CLAVE PARA DESARROLLAR UNA MENTALIDAD ABIERTA


psicología /desarrollo personal                                                                               
HUMILDAD INTELECTUAL: LA CLAVE PARA DESARROLLAR UNA MENTALIDAD ABIERTA
Benjamin Franklin sabía que era inteligente, más inteligente que la mayoría de las personas que lo rodeaban, pero también era lo suficientemente inteligente como para comprender que no podía estar en lo cierto en todo. Por eso, se cuenta que cuando estaba a punto de empezar una discusión, decía: “Quizá me equivoque, pero…”. 
Esta simple frase tranquilizaba a las personas y las predisponía positivamente a escuchar su mensaje y mostrarse más abiertas a los desacuerdos, tomándoselos como algo menos personal. No obstante, la frase tenía un doble impacto porque también ayudaba a Benjamin Franklin a prepararse psicológicamente para escuchar nuevas ideas, a veces completamente diferentes a la suya.

Esa forma de humildad intelectual y apertura mental, tan poco común en nuestros días, no solo es esencial para mantener relaciones sociales más asertivas y constructivas, sino que también nos permite crecer como personas.
¿Por qué necesitamos desarrollar una mentalidad abierta? 
Los hombres que se han deshumanizado convirtiéndose en ciegos adoradores de una idea o un ideal son fanáticos cuya devoción por las abstracciones los convierte en enemigos de la vida”, escribió Alan Watts para alertarnos del peligro que representa creer que tenemos la verdad absoluta e intentar defender de forma ciega un ideal. 

Al contrario, en la vida necesitamos una buena dosis de humildad intelectual. La mentalidad abierta es lo que nos salva de la barbarie a nivel social y lo que nos permite progresar a nivel personal. Una mente abierta se encuentra en continuo cambio y transformación, como un río que corre incesantemente. Una mente cerrada se ha atascado y, por tanto, es lo contrario al incesante fluir de la vida.
Al igual que Benjamin Franklin, debemos ser capaces de defender nuestras ideas cuando estamos seguros de ellas, pero también debemos ser lo suficientemente inteligentes como para admitir que nos equivocamos, escuchar ideas diferentes y, en última instancia, comprender y aceptar otras maneras de ver el mundo.
Solo cuando nos abrimos a nuevas ideas podemos aprender. Si creemos que tenemos la verdad en la mano, solo podemos estar seguros de que no nos moveremos de nuestra postura. Creer que somos dueños de la verdad implica condenarnos al anquilosamiento. Después de todo, se aprende más escuchando que hablando.
Por desgracia, en muchas ocasiones nos convertimos en nuestro mayor obstáculo para desarrollar una mentalidad abierta. Somos víctimas de nuestros patrones de pensamiento y nuestro sistema de valores, los cuales nos impiden concebir otra verdad o realidad más allá de la nuestra. Por simple pereza selectiva, somos más analíticos con las ideas ajenas que con las nuestras. De hecho, un experimento realizado en la Lund University demostró que somos capaces de rechazar nuestros propios argumentos el 60% de las veces si los presenta otra persona.
Además, debido a que también odiamos la disonancia cognitiva, tenemos la tendencia a prestar más atención a aquellas ideas que refuerzan las nuestras mientras obviamos gustosamente aquellas contrarias que ponen en tela de juicio nuestra visión del mundo o de nosotros mismos y demandan un trabajo interior.
¿Qué es la humildad intelectual? 
Los psicólogos han dedicado años a intentar entender por qué algunas personas se aferran tercamente a sus creencias, incluso cuando les presentan evidencias irrefutables de que deberían abandonarlas, y por qué otras son capaces de adoptar rápidamente nuevas creencias. Intentando encontrar el secreto de la mentalidad abierta desarrollaron el concepto de humildad intelectual. 
La “humildad intelectual”, a diferencia de la humildad en sentido general que se define por características como la honestidad, la sinceridad y el altruismo, hace referencia a la voluntad de cambiar, unida a la sabiduría de saber cuándo debemos mantenernos fiel a nuestra postura. Es un estado de apertura a las ideas diferentes, mostrándonos receptivos a las nuevas evidencias.

La humildad intelectual es también un compromiso con la búsqueda de nuevas ideas, aunque estas contradigan las nuestras, es comprometerse a escuchar a los demás prefiriendo el descubrimiento al estatus social.

Psicólogos de la Universidad de Pepperdine indican que la humildad intelectual está compuesta por:
- Respeto hacia otros puntos de vista 
- No ser demasiado confiado intelectualmente 
- Separar el ego del intelecto 
- Predisposición a revisar los puntos de vista propios 
Psicólogos de la Universidad Loyola Marymount añaden otra característica: la curiosidad, que es precisamente el rasgo que nos permite mantenernos abiertos a experiencias y puntos de vista diferentes. La voluntad de probar cosas nuevas nos ayuda a abrirnos a otras perspectivas, a veces radicalmente diferentes a la nuestra, y aceptarlas como igualmente válidas.
¿Cómo desarrollar la humildad intelectual?
Ante todo, debemos estar dispuestos a abrazar el cambio, lo cual significa reconocer que las ideas que ayer dábamos por acertadas, hoy podrían ser erróneas o quizá insuficientes. Para ello, necesitamos dejar de identificarnos con nuestros pensamientos e ideas. De esta manera no asumiremos las ideas diferentes como un ataque a nuestro ego y podremos valorarlas de forma racional, sin adoptar una actitud defensiva que levante muros en vez de derribarlos.

Necesitamos aprender a discutir ideas, acallando nuestro ego. Para ello, deberíamos hacer nuestra la frase de Eleanor Roosevelt: "Las grandes mentes discuten ideas, las mentes mediocres discuten acontecimientos y las pequeñas mentes discuten a la gente".

Para alcanzar ese nivel de humildad intelectual necesitamos superar lo que los psicólogos denominan nuestro "prejuicio de punto ciego". Se trata de la tendencia a no darnos cuenta de nuestros propios sesgos cognitivos y pensar que tenemos menos prejuicios que los demás. Necesitamos admitir que nuestras opiniones y las ajenas son solo eso, opiniones que pueden variar según las circunstancias. Así escaparemos a la trampa del egocentrismo intelectual.
Por último, pero no menos importante, necesitamos desarrollar la actitud de un niño, lo cual significa alimentar ese deseo de conocer, de preguntar y no darnos por satisfechos con las respuestas que obtenemos. Desarrollar la curiosidad que nos permita ir más allá de lo que nos han enseñado o lo que nosotros mismos creemos. Solo así podremos desarrollar la humildad intelectual necesaria para reconocer nuestros errores y dar el mayor paso de todos: cambiar nuestras creencias por otras más inclusivas y desarrolladoras.
Fuentes: 
Snow, S. (2018) A New Way to Become More Open-Minded. En: Harvard Business Review.
Whitcomb, D. et. Al. (2017) Intellectual Humility: Owning Our Limitations. Philosophy and Phenomenological Research; 94(3): 509-539. 

martes, 3 de enero de 2012

huellas en la memoria

Poema: huellas en la memoria

Huellas
Huella Profunda
Recordada por la suave brisa del recuerdo
Recuerdo que Acude a mi lento Caminar
Lento Caminar, meditando la utopía de los pensamientos
Soñar
soñar cantando
entonando la alegría del recuerdo
Vivir
vivir soñando
esquivando la gota cristalina del olvido

Recuerdos
Profundos Recuerdos
arraigados firmemente a mi
Aquí, en mi memoria
Donde habitan mis recuerdos.

Los sentimientos afloran en mi piel
simplemente tocando el agua.

Me adentraré en el abismo de los recuerdos
paso a paso buscando mis sueños.
Sentiré el aliento de los aromas
lentamente volando hacia mí.

Esperaré nuevamente
nuevamente volveré
con la ilusión renovada
al lugar donde me fugué

Autor: Diego Torrente
~*Dts.*~ ©
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domingo, 26 de junio de 2011

Imposible

"Imposible, significa que no has encontrado la solución?."

Muchas veces nos empeñamos en luchar contra los imposibles y queremos que todo suceda como uno lo desea, y no somos capaces de aceptar que "nosotros no movemos los hilos de la vida en este Sabio Universo" y que hay cosas que no dependen de uno ni de nuestros más fieros deseos, eso no significa que nos limiten a soñar con una realidad más benevolente y "humana" ya que después de todo lo somos!..."

Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro Las personas que hayan amado verdaderamente podrá pensar que no han vivido en vano.
Porque cada cual tiene la edad de sus emociones.

Dts.

martes, 14 de junio de 2011

Si me ves desanimado

Si me ves desanimado.
Si me ves desanimado fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer camino .

Si me ves sintiendo hecho trizas pooque la vida es dura, porque ya no puedo, porque ya no sigo.

Ven a recordarme como es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafío..

Anímame el alma, vuélveme al impulso, llévame a mí mismo. .
Yo sabré entonces encender mi luz en el tiempo oscuro, entre el viento frío, volveré a ser comunicativo desde la convención, que cada amanecer alumbra y reviva mi andar peregrino.
Vuelve a susurrarme aquella consigna del primer paso para un principio. .

Muéstrame la garra que se necesita para levantarse desde lo caído. .
Si me ves desanimado fuera del sendero, sin ver más espacios que el de los abismos,
Trae a mi memoria que también hay puentes, que también hay alas que no hemos visto.
Que con esperanza , ilusión y la fe y el convencimiento, seré siempre lo que he creído.
Que soy guerrero de la vida plena, y todo me guía hacia mi sitio.

Que un primer paso, y que un nuevo empeño, me lleva a la forma de no ser vencido.
Que los arboles se doblan, se agitan, estremecen, deshojan y retoñan, pero quedan erguidos.
Que el único trecho que da el adelante es aquel que cubre nuestro pie extendido.

Si me ves desanimado fuera del sendero, solitario y triste, quebrado, herido,
siéntate a mi lado, tómame las manos, entra por mis ojos hasta mi escondrijo..
Y dime se puede e insiste, se puede, hasta que yo entienda que puedo lo mismo.
Que tu voz despierte, desde tu certeza, al que desanimo se quedó dormido.
Y, tal vez, si quieres, préstame tus brazos, para incorporarme, nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo cuando hombro con hombro vamos, ¡si se puede!, con el mismo brío. .
Si me ves desanimado fuera del sendero, lleva mi mirada hacia tu camino.
Hazme ver las huellas, que allá están marcadas, de un paso tras otro por donde he caminado.
vendrá una nueva madrugada, una nueva ilusión insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque si he creído, que siempre se puede... .
Si me ves desanimado, cansado, derrotado, debilitado, desanimado,.

¡Amigo!. recuérdame que ¡ Se puede!, si amigo... dts.